Nos suelen instar a través de diversas campañas a realizarnos chequeo y autoexámenes físicos, en busca de signos de una enfermedad, pero nadie si quiera nos sugiere que hagamos un chequeo y un autoexámen de nuestros pensamientos y emociones.
Nadie te invita a observar qué tipo de emociones y pensamientos albergas, cuáles son los que predominan, como si el cuerpo físico fuese una especie de ente autónomo, sin relación alguna con las emociones y pensamientos.
Examina tus pensamientos y emociones, tanto o más que tu cuerpo físico, los síntomas que se manifiestan en él son en gran parte producto de las emociones y pensamientos que albergas.
Yo ya no tengo ninguna duda de que el cáncer de mama que desarrollé es producto de las emociones y los pensamientos tóxicos que albergué toda mi vida.
Nadie te invita a observar qué tipo de emociones y pensamientos albergas, cuáles son los que predominan, como si el cuerpo físico fuese una especie de ente autónomo, sin relación alguna con las emociones y pensamientos.
Examina tus pensamientos y emociones, tanto o más que tu cuerpo físico, los síntomas que se manifiestan en él son en gran parte producto de las emociones y pensamientos que albergas.
Yo ya no tengo ninguna duda de que el cáncer de mama que desarrollé es producto de las emociones y los pensamientos tóxicos que albergué toda mi vida.

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