La pregunta no es ¿porqué tengo cáncer?, la pregunta
es…¿para qué tengo cáncer?
Si nos preguntamos porqué, nunca obtendremos una
respuesta verdadera, porque inmediatamente surgirán pseudo respuestas que nos
colocarán en situación de víctima, ya que son respuestas que apelan a la culpa
y toda culpa reclama castigo, vivir el cáncer como un castigo es lo que nos
hace preguntarnos ¿porqué a mi? Inmediatamente surge la pregunta ¿qué hice de
malo?, esta pregunte asume que hay una culpa y que se está recibiendo un
castigo, buscamos y buscamos en nuestros recuerdo qué fue eso tan malo que
hicimos para merecer tremendo castigo.
Preguntarse porqué es una pérdida de tiempo, es una
manera de victimizarnos manteniendo así el sufrimiento sin encontrar nunca una
respuesta real que nos brinde paz.
¿Para qué tengo cáncer? Esa es la pregunta correcta,
la pregunta que abre las puertas de la verdadera sanación, el formularnos esta
pregunta requiere de una inmensa dosis de sinceridad, de desarrollar toda
nuestra capacidad de auto observación, porque la pregunta disparará
inmeditamente respuestas que probablemente que ramos desestimar por
descabelladas, porque nos pondrá de cara con aspectos de nuestra historia
personal y de nuestra personalidad que manteníamos bien reprimidos.
Cuando me dijeron que tenía un carcinoma papilar
infiltrante de mama inmediatamente supe que era la respuesta a muchas preguntas
que llevaba postergando, fue después que me pregunté para qué, eso me pareció
muy gracioso siempre, el que antes de preguntarme para qué, la primer idea que
se me vino a la mente fue que el cáncer venía a responderme muchas
interrogantes.
No puedo explicar porqué asumo esta actitud ante los
diferentes acontecimientos de mi vida, si me preguntan cómo hago para siempre
buscar el lado positivo de un acontecimiento aparentemente trágico, diría que
no lo sé, creo que por algún motivo es una característica que nació conmigo y
que al observar la vida a mi alrededor me confirma que es la actitud que mayor
beneficio aporta no sólo a mi vida si no a la vida de quienes me rodean y del
Universo todo, porque creo que todo sería más fácil y todos seríamos más
felices si en lugar de ver las cosas de manera trágica nos detuviéramos a
buscar el beneficio que encierra todo acontecimiento.
No voy a dirigir la vida de nadie, sólo pido que
prueben cambiar la pregunta, en lugar de ¿Por qué tengo cáncer? Preguntar ¿Para
qué tengo cáncer?, creo que preguntar para qué en lugar de porqué aplica no
sólo para el caso específico del cáncer, aplica para la mayoría de las veces
que nos preguntamos ¿porqué me pasa esto?.
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