Parafraseando a Vicentico, digo que los caminos de la vida, no son lo que yo creía, no son lo que imaginaba....son lo que son.
Y aquí estoy...transitando este camino ya bastante ligerita de equipaje, unas cuantas mochilas han quedado a la vera del camino.
A pesar de las tantas tormentas que me han sorprendido en este camino, no me siento cansada, aún queda mucho por andar.
Agradezco a todos los compañeros de camino, con algunos anduve largos tramos, con otros no tanto, todos han dejado sus huellas en este mi camino, si ya no me acompañan es porque cumplieron su ciclo.
Desde hace un tiempo y un tramo me acompañan en este andar Ángeles de 4 y de 3 patas, narices frías y cuerpos peludos, algunos están acá otros tantos un poquito más allá en LA LUZ, sin importar en qué plano estén, todos me cuidan y me protegen y literalmente en algunos tramos, durante algunas tormentas, me han cargado en sus lomos, salvándome con sus miradas y sus lenguetazos.
Hubieron tormentas que me han arrancado pedazos, pero la naturaleza es sabia y siempre mantiene íntegras aquellas partes necesarias para perpetuar LA VIDA.
Así que, aquí seguimos, con el corazón colmado de gratitud, caminando siempre hacia LA LUZ Y EN LA LUZ.
Gracias por leer
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